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Escenarios de futuro

Escenarios de futuro: Paula Biglieri

¿Cuáles son los horizontes de futuro que, en sentido filosófico, abre la lucha feminista  y/o antineoliberal ante la crisis que vive el neoliberalismo y nuestra relación con la naturaleza?

Yo creo que la pandemia ha abierto un momento de reactivación, porque las prácticas rutinizadas de lo social están de hecho puestas en entredicho. Sobre todo en aquellos lugares en donde se ha decretado la cuarentena. ¿Qué va a resultar de este momento? Aún no lo sabemos. En todo caso eso está en disputa, dependerá de los antagonismos que podamos plantear, de la fuerza que podamos articular y del resultado de las luchas políticas que podamos entablar. Es decir, dependerá de que efectivamente logremos plantear la crisis de la pandemia en términos políticos emancipatorios y que no pase como una mera fatalidad natural, o sea resignificada por el discurso de la derecha como una crueldad del destino que nos deja sin otra opción más que ajuste, o capturada por una deriva neofascista. La pregunta es: ¿quién va a pagar la crisis? ¿Los más desposeídos o las élites neoliberales que nos tienen sometidos desde hace ya tanto tiempo? Allí yace el desafío que enfrentamos. Por ello es clave la intervención política que desde el campo popular y feminista podamos armar, porque el coronavirus por sí mismo no va a modificar el statu quo.

Se abrió un espacio para que tallen en lo social demandas que hasta hace sólo semanas atrás, de ser formuladas, eran tramitadas como un ruido o si apenas escuchadas eran ignoradas como absurdas reivindicaciones de grupos minúsculos radicalizados. Por ejemplo, el trabajo doméstico no remunerado, el reclamo por una renta básica universal, la nacionalización de los servicios públicos o del sistema de salud. Pero también los representantes políticos de las élites neoliberales son muy conscientes de que estamos ante un momento de reactivación e intentan obturarlo y que esta crisis no se les vuelva como un problema político. De ahí la resistencia de Trump, Johnson, Bolsonaro o Piñera en declarar la cuarentena y la apuesta por reforzar la lógica sacrificial del neoliberalismo (el sacrificio individual en pos de la salud de los mercados del cual habla Wendy Brown), nunca mejor expresada que por el vice gobernador de Texas, Dan Patrick, y sus declaraciones sobre el sacrificio que de sus propias vidas los abuelos estarían dispuestos a hacer para evitar el derrumbe de la economía de EUA. En el caso de Argentina, las élites neoliberales ya han comenzado a presionar al presidente Alberto Fernández para que levante el aislamiento, no sólo a través de ciertas voces en los medios de comunicación concentrados, sino con acciones concretas como el despido con la excusa de la cuarentena de 1.450 trabajadores anunciados por holding más poderoso del país (Techint). No vaya a ser que resulte que el gobierno de Fernández tome una deriva abiertamente populista y avance decididamente por sobre las ganancias de los más poderosos para radicalizar la política de cuidados que desde el estado ha comenzado a desplegar desde el inicio de su gobierno; y que apunta −justamente− a cuidar de los sectores más vulnerables (ya sean los adultos mayores y las franjas de menores ingresos, la economía informal y las mujeres).

¿Cuál es el desafío de las políticas de los cuidados ante el coronavirus?

La pandemia ha puesto al estado en el foco de la discusión de las políticas de cuidados y cómo desde allí se puede llegar a antagonizar con la lógica sacrificial neoliberal. En este sentido el estado puede volverse una superficie desde donde reinventar lo común, el lazo social, y así intentar construir y si se quiere (y por qué no) imponer una lógica solidaria por sobre la sacrificial neoliberal. Por eso resulta sorprendente cómo desde ciertos sectores del progresismo se desestime por definición al estado, se desprecie la política hegemónica, la construcción (popular) de un pueblo y la apuesta por alzarnos con gobiernos populares, o se considere que el único destino de todo gobierno sea una securitización generalizada. ¿No se están desechando así −como si pertenecieran a un pasado de absoluto fracaso− las huellas dejadas por diversas luchas emancipatorias, los saberes y prácticas que las victorias y las derrotas trazaron en el campo popular? ¿Acaso lo nuevo no puede nacer de la repetición, ya que al fin de cuentas nunca es idéntica consigo misma? 

¿Te parece que hace falta articular aún más las luchas populares con las luchas feministas? 

Es aquí en donde la lucha feminista ocupa un lugar fundamental. No hay presente para las luchas feministas si no es articulado en las luchas populares y no hay lucha popular si no es a su vez feminista. La articulación del feminismo en el campo popular ha dado lugar a un entramado hegemónico novedoso, que en el caso de la Argentina, al hacerse del gobierno puja por imponer una lógica de la solidaridad y los cuidados por sobre la lógica del sacrificio neoliberal, crucial en la disputa de estos extraños días.